Estudios Bíblicos Semanales para Grupos en Casas

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Cinco Semanas Estudiando el Concepto Bíblico de Fe

SEMANA 4 de 5

IV. El Fruto Espiritual de tener Fe en Jesucristo

Muchas veces las emociones negativas y destructivas nos hacen creer algo distinto a nuestra fe en Jesucristo. Esas emociones siembran dudas sobre Dios y nos hacen cuestionar a Dios mismo. La duda puede ser variada, pero principalmente es una duda acerca de cómo es Dios, qué ha hecho y qué hará. Una y otra vez las emociones tratan de convencernos de que cambiemos nuestra fe. Tratan de convencernos de que dejemos de creer en Dios para creer en algo o en alguien más. Tratan de cambiar la manera sana y correcta de creer en Dios. A veces ese intento nos vence, es cuando dejamos de creer en Dios. Cuando eso pasa nuestra fe en Jesucristo es fe en otra cosa o en alguien más. Cambia.

Por eso es muy importante mantenernos alimentando nuestra fe en Jesucristo. Esa fe nos ayuda y nos defiende de esas emociones y sentimientos negativos y destructivos que siembran duda y cuestionan a Dios. La fe en Jesucristo puede alzar su voz y confesar correctamente en todo lo que Dios es, cómo es él, qué ha hecho y qué ha prometido hacer. La fe puede apagar las emociones y sentimientos que nos entristecen, nos llenan de miedo y nos hacen enojar. La fe puede cambiar emociones y sentimientos incorrectos en pensamientos buenos y correctos.

La fe en Jesucristo nos da fuerzas espirituales para seguir hablando con Dios en oración, para seguir aprendiendo de él en su Palabra y para seguir obedeciéndole en cada mandamiento. La fe permite que el Espíritu Santo reine en nuestras decisiones, en nuestras emociones y en nuestros sentimientos. Cuando el Espíritu Santo reina, entonces nuestros pensamientos, corazones y almas se llenan de él. Hay fruto de amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fidelidad, mansedumbre y templanza.

 Leamos cómo la fe en Jesucristo del apóstol Pablo lo llenaba de gozo. 1 Tesalonicenses 3:1-13.

Por lo tanto, cuando ya no pudimos soportarlo más, decidimos quedarnos solos en Atenas, 2 y enviar a ustedes a nuestro hermano Timoteo, que es un servidor de Dios y colaborador de nosotros en el evangelio de Cristo, con el fin de afianzarlos y animarlos en su fe, 3 para que nadie se inquiete por estas dificultades. Como ustedes bien saben, a esto se nos ha destinado. 4 Cuando todavía estábamos con ustedes, les advertimos que tendríamos dificultades; y, como ustedes saben, así sucedió. 5 Por eso, cuando ya no pude esperar más, mandé a preguntar acerca de su fe, pues el tentador podría haberlos tentado, y entonces nuestro trabajo habría sido en vano.
6 Pero ahora Timoteo ha vuelto a nosotros, luego de haber estado con ustedes, y nos ha dado las buenas noticias de la fe y el amor que ustedes tienen. Nos ha contado, además, que ustedes siempre nos recuerdan con cariño, y que desean vernos. También nosotros deseamos verlos a ustedes. 7 Por eso, hermanos, en medio de todas nuestras necesidades y aflicciones, ustedes nos han consolado por medio de su fe; 8 ¡el saber que ustedes están firmes en el Señor nos ha devuelto la vida! 9 ¿Cómo podríamos dar gracias a Dios por ustedes, y por todo el gozo que ustedes nos hacen disfrutar delante de nuestro Dios? 10 De día y de noche, no hay un solo momento en que no oremos para que podamos volver a verlos, y así podamos completar lo que falte a la fe de ustedes.
11 Que nuestro Dios y Padre, y nuestro Señor Jesucristo, dirijan nuestro camino hacia ustedes, 12 Y que el Señor los haga crecer y aumente el amor entre ustedes y hacia los demás, así como también nosotros los amamos a ustedes, 13 para que se fortalezca su corazón y sean ustedes santos e irreprensibles delante de nuestro Dios y Padre, cuando venga nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos. (RVC)

 1.       ¿Qué dice Hechos 17 acerca de lo que sucedió con Pablo en Tesalónica?

2.       Según 1 Tesalonicenses 1 y 2, ¿por qué Pablo les estaba escribiendo a los tesalonicenses?

3.       ¿Qué había pasado con los compañeros de Pablo?

4.       ¿Dónde estaba Pablo cuando les escribió a los tesalonicenses?

5.       ¿Cuál era la preocupación de Pablo?

6.       ¿Por qué Pablo se preocupaba por la fe de los tesalonicenses?

7.       ¿Qué dijeron los amigos de Pablo respecto a la fe de los tesalonicenses?

8.       ¿Fueron buenas o malas noticias? ¿Por qué?

9.       ¿Cómo se afirma y se afianza la fe?

10.   ¿Qué causan las dificultades a la fe?

11.   ¿Por qué Pablo se alegra tanto de la fe de los tesalonicenses? ¿Estaba exagerando? ¿Por qué?

12.   ¿Qué hacía en el corazón de los tesalonicenses su propia fe en el Señor?

13.   ¿Qué podía crecer y aumentar más? ¿Por qué?

14.  Y yo, ¿Me preocupo por la condición de mi propia fe? ¿O no me importa si está deteriorada, débil e incorrecta? ¿Por qué´?

15.   ¿Me preocupo por la condición de la fe de mi familia? ¿O no me importa si está deteriorada, débil e incorrecta? ¿Por qué´?

16.   ¿Me preocupo por la condición de la fe de mi iglesia? ¿O no me importa si está deteriorada, débil e incorrecta? ¿Por qué´?

17.   ¿Cuánto me alegra que la fe de mis hermanos en Jesucristo siga firme y creciendo?

18.   ¿Qué hago para que la fe de mis hermanos en Jesucristo siga firme y creciendo?

19.   Además de la alegría, ¿qué otro fruto espiritual produce la fe en Jesucristo? ¿Por qué?

20.   ¿Cómo puedo aumentar y hacer crecer ese fruto espiritual para que permanezca?

Conclusión. Alimentar la fe en Jesucristo nos ayuda a vencer la tentación de dejar de tener fe. Pero también nos ayuda a cosechar frutos de amor, paz y gozo en nuestra comunión con Dios y con los demás.

Autoría. Material preparado por Gabriela Tijerina-Pike, PhD originalmente para www.vidaenel.com (Noviembre 2014) y adaptado exclusivamente para CLI (Mayo 2018)