Buscar Primeramente el Reino de Dios
Buscar Primeramente el Reino de Dios

 

Cuando tenemos intención de buscar primeramente el reino de Dios encontramos la fidelidad de recibir las cosas que necesitamos para vivir obedeciendo el resto de los mandamientos de Dios. Ese es el testimonio de nuestra compañera estudiante Margarita. Nos alegramos junto con ella y su iglesia, pues con su devoción y su diligencia para aprovechar la beca de estudios de ILC ahora su iglesia tiene una líder mejor preparada.

Dios les bendiga me llamo Margarita. Asisto con mi hijo y mi madre a una iglesia pentecostal desde hace 18 años. Desde chica asistia a una iglesia cristiana con mi madre y mi hermana en un ranchito donde la iglesia no tenia aire acondicionado, las bancas eran de tabla sin respaldo, y donde cantabamos con sólo una guitarra. Pero los cultos eran hermosos. A la edad de mi adolescencia me aparté de Dios pero me volvía a Dios hace 3 años. Mi madre siempre me invitaba a la iglesia, pero mi respuesta era «estoy demasiado ocupada por el trabajo y no tengo tiempo.»

Así pasaron los años. Yo sometida a un trabajo que no me daba oportunidad de asistir a la iglesia. Dios me estaba llamando, pero yo no le hacía caso. Un día después de tantos años de trabajar para el doctor, me despidieron. Yo era madre soltera, por eso sentí que el mundo me caía encima. Quede en shock total,  ¿qué haría con dos hijos que dependían de mí? Pasé por una depresión tremenda. Recuerdo que cada noche lloraba y le reclamaba a Dios diciéndole que por qué si él sabía que yo necesitaba trabajo, entonces por qué me lo quitaba. Así duré varios meses con resentimiento hacia muchas personas y llorando todas las noches.

Una mañana me levanté y llevé a mis hijos a la escuela. Al regresar me recosté en mi cama y quedé en un sueño profundo. Hacía varios días atrás una hermana de la iglesia donde asistía mi madre, sabiendo que yo no tenía trabajo, me hablaba a diario para invitarme a la iglesia, y para pedirme ayuda, ya que ella era presidenta del grupo femenil y necesitaba una asistente para organizar todo los eventos de la iglesia. Pero como yo estaba deprimida le dejé de contestar. Bueno, pues esa mañana  que me recosté en la cama, me quedé dormida y recuerdo que puse mi teléfono a un lado de mi almohada. De repente empezó a sonar,  y en mi sueño escuché al teléfono y vi que recibía un mensaje de texto que decía: «¿Como estás? Te he estado llamando, pero no me has contestado. Tus heridas  serán sanadas por Jesucristo.»

Yo pensé que sería la hermana de la iglesia. Pero cuando supe que no fue ella, entonces entendí que era algo extraordinario. Yo sentí el llamado de Dios que me invitaba al arrepentimiento. Así fue. Me arrepentí.

Desde entonces empecé a asistir a la iglesia. Comencé ayudando a limpiar la iglesia, a organizar eventos, a ayudar en actividades de la iglesia, y hasta ayudarles en el coro del grupo de alabanza. El año pasado me eligieron para ser presidenta de educación cristiana (Escuela Dominical) de la iglesia donde asisto. También trabajé todo el año  2017 como encargada de todo evento de la escuela dominical y dirigiendo cada servicio dominical en el grupo de alabanza.

Cuando  regresé al camino de Dios, empecé a servirle y a los cuantos meses que yo había perdido mi trabajo Dios me concedió el trabajo que tanto sone, ser instructora en una escuela técnica para ayudar a todo joven o adulto que quisiera realizar su carrera como asistente médico. Este trabajo ha sido de gran bendición para mi vida. Yo sé que fue Dios quién me lo obsequió porque en su Palabra dice:

«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas serán añadidas.» Mateo 6:33

Dios los bendiga.