Preparación Gratuita para el Ministerio

Preparación gratuita para el ministerio
Preparación gratuita para el ministerio

Ahora tu deseo de servir bien preparado es posible gracias a la preparación gratuita para el ministerio que el ILC ofrece.

Nuestra compañera estudiante comparte:

Luego de tener una infancia difícil, conocí a una maravillosa persona y traté de refugiarme en él. Pero comenzaron mis preocupaciones una vez más. Tengo 40 años y en este tiempo estoy viviendo los mejores días de mi vida porque Dios llegó a mi vida en un momento difícil. Sin embargo; a raíz de esta situación alcanzó a mi esposo y a mi vida personal. De lejos le conocía porque visitaba a una iglesia; pero ahora realmente conozco a Dios y tengo el deseo de conocerle aun más. Quiero llenarme de todo conocimiento para poder bendecir a otros que quizás en un tiempo estuvieron como yo estuve: Sin esperanzas, sólo con lágrimas, con gran soledad. Sabes que Dios e  real que cambia todo tu lamento en alegría, le da luz a tu vida, cambia y transforma, te llena y te da el deseo de buscar más y más.

Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado,

    Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.

Jehová Dios mío,
A ti clamé, y me sanaste.

Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol;
Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.

Cantad a Jehová, vosotros sus santos,
Y celebrad la memoria de su santidad.

Porque un momento será su ira,
Pero su favor dura toda la vida.
Por la noche durará el lloro,
Y a la mañana vendrá la alegría.

En mi prosperidad dije yo:
No seré jamás conmovido,

Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte.
Escondiste tu rostro, fui turbado.

A ti, oh Jehová, clamaré,
Y al Señor suplicaré.

¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura?
¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?

10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí;
Jehová, sé tú mi ayudador.

11 Has cambiado mi lamento en baile;
Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado.
Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

Salmos 30