Vive para Servir

Vive para Servir
Vive para Servir

Hay un dicho muy sabio que reza: El que no vive para servir no sirve para vivir en la Tierra. En el ILC creemos que cada cristiano debe decir que vive para servir, y comprobarlo. Pero es no es posible sin una preparación que haga de nuestro servicio un servicio eficiente y efectivo. Por eso, te ofrecemos preparación bíblica, teológica y ministerial. 

Mi llamado fue en oración en el año 2005, me encontraba en el templo en oración y escuche el llamado de Dios a su servicio. Al levantarme de orar y el Señor me llevaba a Isaías 6:8-9, dándome este pasaje de la Palabra de Dios y comprendí que el Señor estaba haciéndome un llamado para su servicio y estuve en un instituto de preparación ministerial y terminando este estuve en el INSTITUTO TEOLOGICO SAN PABLO para prepararme como pastor, y a partir de ese momento comencé a servir a Dios a partir de ese momento. Mi deseo es seguirme preparando para servir con más eficiencia a Dios.

Isaías 6 Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

Visión de Isaías
6 En el año de la muerte del rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de Su manto llenaba el templo. 2 Por encima de Él había[a] serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces, diciendo[b]:

«Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos,
Llena está toda la tierra de[c] Su gloria».
4 Y se estremecieron los cimientos[d] de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. 5 Entonces dije:

«¡Ay de mí! Porque perdido estoy,
Pues soy hombre de labios inmundos
Y en medio de un pueblo de labios inmundos habito,
Porque mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos».
6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altar con las tenazas. 7 Con él tocó mi boca, y me dijo: «Esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado[e] tu pecado». 8 Y oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?». «Aquí estoy; envíame a mí», le respondí. 9 Y Él dijo:

«Ve, y dile a este pueblo:
“Escuchen bien, pero no entiendan;
Miren bien, pero no comprendan”.
10 Haz insensible[f] el corazón de este pueblo,
Endurece[g] sus oídos,
Y nubla[h] sus ojos,
No sea que vea con sus ojos,
Y oiga con sus oídos,
Y entienda con su corazón,
Y se arrepienta y sea curado».
11 Entonces dije:

«¿Hasta cuándo, Señor?».
Y Él respondió:
«Hasta que las ciudades estén destruidas y sin habitantes,
Las casas sin gente,
Y la tierra completamente desolada;
12 Hasta que el Señor haya alejado a los hombres,
Y sean muchos los lugares abandonados[i] en medio de la tierra.
13 Pero aún quedará una décima parte en ella,
Y esta volverá a ser consumida
Como el roble o la encina,
Cuyo tronco[j] permanece cuando es cortado:
La simiente santa será su tronco[k]».