Antes de Conocer a Jesús

Le pedí a Dios que entrara a mi vida y que me ayudara a cambiar

Mi vida antes de conocer a Jesús era un desastre. Aunque desde niña mis padres me inculcaron el amor a Dios, me enviaban a todas las escuelas bíblicas del barrio donde vivía. Fui aprendiendo que Dios nos ama tanto que envió a su hijo a morir por nosotros. Crecí con eso en mi mente y corazón, pero aun así hacía muchas cosas que no agradaban a Dios. Tomaba mucho alcohol, salía con varios hombres a la vez, tuve varias relaciones muy tóxicas, de ello nacieron mis dos primeros hijos.

A mi hijos no les prestaba la atención que requerían; no les daba cariño porque mi prioridad era trabajar y estar en la calle. Mi familia, tanto mis padres como mis hermanos, sufrían mucho por las cosas que yo hacía. Cuando llegaba borracha a casa, en lo más profundo de mí, sentía ese vacío y sabía que no estaba haciendo las cosas bien. Al otro día decía que iba a cambiar pero desde que llegaba el fin de semana volvía a lo mismo. En eso duré 12 años de mi vida, donde fueron muy pocos los momentos felices.

“El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer” (Hechos 9:6 RVR1960).

Pero llegó el día donde ya me sentía cansada de lo mismo. Sabía que yo sola no podía cambiar. En mi habitación caí al piso arrodillada; le pedí a Dios que entrara a mi vida y que me ayudara a cambiar. Con mis ojos cerrados vi esa luz fuerte y resplandeciente que no podía soportar. Con mis ojos apretados y llenos de lágrimas sentí que Dios me abrazaba y me decía que soy su hija amada, que para Él valgo mucho, que ya no me sintiera basura porque no lo era. Literal, esa noche no dormí, porque Su Presencia estuvo en mi habitación hablándome y poniendo todo en su lugar. Me dio las indicaciones de todo lo que tenía que empezar a cambiar y así lo hice.

Pedí perdón a toda mi familia, a mis hijos, a mi pareja, que actualmente es mi esposo; él también al ver mi cambio se entregó a Dios. Pedí perdón a mi jefa donde trabajaba y a todo aquel que le falté. A partir de ese momento he sido otra persona. Actualmente estoy congregada en la Iglesia Acción Misionera; pertenezco al ministerio de ujieres. Tuve otra niña con mi esposo, en total son 3 hijos, y tengo un negocio.

No es fácil cargar con todo, pero Dios me da las fuerzas y la sabiduría para poder cumplir. Me enteré del Instituto de Líderes Cristianos por un primo al que le había comentado que quería aprender más profundo las cosas de Dios; le conté que quería prepararme para poder transmitirle las Buenas Noticias a los demás. Mi primo me envió el enlace y al ver todas las facilidades para estudiar, no lo pensé dos veces. Aquí estamos con muchos deseos de aprender y avanzar en las cosas del Señor.

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@institutodeliderescristianos

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