¡Los Policías también reciben a Cristo!

¡Los Policías también reciben a Cristo! 

Uno de los presos me dijo: ¿Por qué no sacas de tu tiempo y nos enseñas acerca de Jesús?

¡Los Policías también reciben a Cristo! Soy Cristian Camilo Martínez Castro, tengo 40 años. Soy jubilado de la Policía Nacional de Colombia. A los 31 años conocí a Cristo, porque un compañero, también policía, me evangelizó. Recibo a Cristo en mi corazón y después de un recorrido doctrinal dictado por ese compañero, decido voluntariamente bautizarme en las aguas.

Empiezo a caminar con Cristo y dentro de mis funciones, un día mi superior me ordena que debo recibir las instalaciones donde están recluidos los presos. Mi reacción no se hizo esperar y le dije en mi corazón a Dios: “Señor ¿Por qué me envías a ese lugar?” Pero no hubo respuesta de Dios y recibí la responsabilidad de ese lugar, donde habían 90 presos.

A los pocos días debido a que no tenía la experiencia necesaria, se me fugó un preso y le dije a Dios: “Señor ¡Ya ves! ¿Para qué me trajiste acá? Se iniciaron las investigaciones contra mí por ese suceso, me sancionaron con multa; de mi sueldo descontaban cada mes la sanción pecuniaria. Mi mentor me decía que era necesario pasar por muchas pruebas, porque algo quería Dios hacer posteriormente.

Aburrido, seguí en ese lugar de responsabilidad. Tiempo después. Uno de los presos me dijo: “Oficial, tú que estudiaste ¿Por qué no sacas de tu tiempo y nos enseñas acerca de Jesús? ¡Aunque sea a través de la reja!” Yo quedé perplejo, empecé a enseñarles poco a poco a través de la reja y un día mi superior, ese que me entregó la responsabilidad, me dijo: “Te autorizo, para saques de la reja a los que tú consideres que se están portando bien y les des las clases afuera. Yo te mando refuerzos a los alrededores para que puedas con tranquilidad hacer esa labor”.

“Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:46-47).

Al poco tiempo de 90 presos, entre hombres y mujeres, Dios me dio a liderar 32 presos los cuales, ya habían recibido a Cristo. Y cada día, como dice el libro de Hechos, Dios iba añadiendo los que habían de ser salvos. En mi habitación, yo lloraba y le decía a Dios en privado: “Ya entendí mi Rey… ya entendí… ya entendí porque todas esas pruebas… me estabas preparando para hacer algo para Tu Gloria y para Tu Honra”.

Y muchas otras cosas hizo Dios en ese lugar; libertades inesperadas, cambios de decisión de los jueces, familiares recibiendo a Cristo debido a los cambios profundos que vieron en su familiar preso, entre otras muchas maravillas.

Por otro lado, he querido siempre profundizar en los estudios teológicos, pero mi trabajo siempre fue muy absorbente debido a la situación de orden público y riesgo en mi país; Colombia. Pero ahora que me jubilé, tengo más tiempo libre, así que este mes de noviembre, navegando y buscando material teológico y ministerial en internet, me encontré con la página web del Instituto de Líderes Cristianos, donde me di cuenta que era totalmente gratis y con contenido de primera clase.

No dude en inscribirme a ILC y hacer el curso de Conexiones de Líderes Cristianos, con la posibilidad de ganarme una beca para seguir estudiando. Todo esto con el fin de estar preparado para toda buena obra en el señor Jesucristo, apoyar a mi pastor y ganar almas para Cristo.

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@institutodeliderescristianos

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