Jesús, Príncipe de Paz

Jesús, Príncipe de Paz

Tú dices que traes esa paz que sobrepasa todo entendimiento ¡Ayúdame!

Tengo 20 años, soy del estado de Coahuila en el país de México. Yo conocí a Jesús a la edad de los 7 años, hacia octubre del 2008. Llegué a Él por un problema matrimonial de mis padres. Siempre habían peleas, golpes, gritos y en varias ocasiones los vecinos o incluso la policía venía a mi casa a ver que sucedía. Ellos ya estaban a punto de divorciarse y su ultima opción antes de divorciarse era ir a la iglesia. Así fue como llegué a Cristo, al Príncipe de Paz.

Mis padres se conviertieron en líderes de la iglesia donde yo asistía. Luego los llamaron a que pastorearan otra iglesia aproximadamente a 30 kms. del centro de mi ciudad. Pero yo no había conocido verdaderamente a Jesús, lo seguía porque mis papás lo hacían y me lo inculcaban pero llegaría un momento en donde tendría que buscarlo sí o sí. Este es mi testimonio de como conocí verdaderamente a Jesús, el Príncipe de Paz y de cómo sigo conociéndolo cada día.

El 21 de diciembre de 2018, con mi familia tuvimos un accidente de tráfico donde gracias a Dios nada estuvo fuera de Sus Manos. La camioneta fue pérdida total y nos quedamos sin vehículo por un tiempo. El jueves 24 de enero de 2019, mis padres seguían la obra de Jesús en la ciudad de Francisco I. Madero, Coahuila. Teníamos que tomar una camión o bus hasta ese lugar. Llegando a la ciudad de Francisco I. Madero yo iba a predicarle a un grupo de jóvenes La Palabra de Dios. Pasada la tarde, no había forma de volver a mi casa, ya que no pasaban camiones. Mi familia y yo tuvimos que quedarnos a dormir dentro de la iglesia.

Y en esa noche, dentro de la iglesia de Madero, cuando ya estábamos listos para dormir dentro de la capilla, hubo un silencio tremendo donde sentía que mis pensamientos se hacían audibles. Ahí fue donde empezaron esos pensamientos existenciales. Como por una hora empecé a pensar sobre todo, absolutamente todo, la existencia de Dios, del cielo, del infierno, de los ángeles, de los demonios, todo. ¿Qué sucedería cuando todo acabe? ¿Cómo es la eternidad? ¿Qué seguirá después de ella? ¿Cómo es que no nos cansaremos de ella?¿Cómo es posible de que Dios exista? ¿Qué había antes del universo y que habrá después? En fin, todo ese tipo de preguntas. Me entró una ansiedad que de solo pensarlo se me dificultaba respirar y se me aceleraba el corazón. Y a todo esto se suamaba que el hijo de otros pastores estaba dudando sobre la existencia de Dios.

Le perdí el sentido a la vida, pensaba que no valía la pena hacer nada en la vida porque al final de cuentas todos nos moriríamos. No me gustaba la noche porque cada vez que anochecía, tenía que irme a dormir y eso significaba que mis pensamientos vendrían y se harían audibles otra vez. Cada noche sin falta como por 3 meses seguidos me levantaba a eso de las 3 am. pensando que Jesús ya había venido por su Iglesia y yo me había quedado. Literal, era lo único que pensaba al levantarme, sin falta a las 3 am. Todo eso mientras que en el día me sentía más tranquilo porque había luz y eso me gustaba, pero todo eso se opacaba por mi depresión. Me la pasaba todo el día viendo videos en redes sociales o acostado porque no le encontraba un sentido a la vida. Ni siquiera el jugar videojuegos me agradaba ya que sabía que no tenían ninguna relevancia para divertirse. De todos modos me iba a morir.

Me metía en el baño a llorar porque no sabía que hacer, era como cuando uno estaba teniendo una pesadilla y cuando despertaba de ella se sentía calmado porque solo era una pesadilla. Pero conmigo era algo muy diferente, parecía una pesadilla en donde yo no podría despertar porque era en la vida real. Eso me hacía llorar y me decía: “Lo peor de esto es que es la vida real”, hasta que un momento de esa etapa me dije: “Si el Dios que siguen mis papás es real, Él me tiene que ayudar, si de verdad existe, Él puede quitarme todo esto”. Me ponía a llorar y a orar irónicamente al Dios de quien estaba dudando.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Isaías 9:6 RVR1960).

No le conté a mis padres por miedo de lo que dirían ya que ellos son pastores. Entonces oré a Dios y le dije: “Si de verdad existes y Tu Palabra es verdadera, en donde tu dices que eres el Príncipe de Paz y que traes esa paz que sobrepasa todo entendimiento, ayúdame, porque no puedo dormir, estoy muy asustado, no le encuentro el sentido a la vida, ayúdame Dios, si eres real, ayúdame”. Fue un proceso de varios meses en donde cada vez que se hacía de noche, yo oraba pidiendo ayuda a Dios. Fue así como conocí verdaderamente a Dios. A un Dios Verdadero. Ahí fue donde me decidí a predicarle a la gente que de verdad existe un Dios, un Dios que quita la depresión, que echa fuera de nuestras vidas todas las ansiedades y preocupaciones. Porque ¡YO LO EXPERIMENTÉ!

¿Qué necesidad veo que me impulsó a servir en el llamado de Dios? Los jóvenes se están perdiendo. Piensan que tienen todo el tiempo del mundo y todo el permiso para hacer lo que ellos quieren. No saben que sus vidas terrenales están siendo destruidas por las pasiones de este mundo, por los problemas juveniles, problemas emocionales, sentimentales y mentales que los están guiando a perderle el sentido a la vida y terminar con ella. Ellos piensan que Dios es un dios falso, un dios de papel, un dios de religión y no se dan cuenta que Él es un Dios que trae libertad y restauración.

Por eso Dios me ha llamado a ser luz en medio de esta oscuridad; poder mostrarles a otros lo que Él ha hecho en mí. Que Él es un Dios verdaderamente real y personal que quiere restaurar nuestras vidas.

¿Cómo conocí ILC? Desde pequeño, Dios me dijo a través de un tiempo de oración que mis padres tenían con otros líderes en mi casa, que yo sería un pastor así que desde mis 9 o 10 años les decía a todos mis compañeros de clase que yo sería pastor. Cuando crecí y estaba por concluir mis estudios para entrar a la universidad, yo no había decidido qué estudiar, yo quería estudiar teología y prepararme para ser pastor, pero mis papás querían que yo estudiara medicina. Opté por estudiar medicina y buscar universidades. En ese lapso el pastor de mis papás, hablaron sobre ese tema, sobre qué quería estudiar, y el pastor le dijo a mi papá: “Si tu hijo quiere prepararse para ser pastor, líder y servir en la iglesia déjalo. Es mejor tener a tu hijo de lleno en el ministerio ayudándote y sirviéndole a Dios, a que tu hijo tome el ministerio como un hobbie”. Y fue ahí donde empecé a buscar institutos y universidades y mi papá encontró el Instituto de Líderes Cristianos y optamos por iniciar mis estudios en ILC.

¿Qué desafios tengo? Pues gracias a Dios todavía no estoy casado y ya terminé mis estudios en el bachillerato. Trabajaba paseando perros pero me salí del trabajo por dirección de Dios para concentrarme 100% en el ministerio. Aún así hay retos tanto en mi casa, como en mi vida personal y espiritual. Mis desafíos son poder levantar un equipo en el ministerio de jóvenes que sean llenos del fuego de Dios pero también del conocimiento de Su Palabra. Y para eso tengo que ser un ejemplo de esfuerzo en buscar mas de Dios, de Su Presencia, en tener una relación con Él y no solo conocimiento de Él.

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@institutodeliderescristianos

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