Regresar a mi Primer Amor

Regresar a mi Primer Amor

Para Parecerme más a Él y Permanecer en Él

Mi nombre es Elisa Yael Negrete Arredondo tengo 19 años. Yo nací en una familia cristiana, así que durante toda mi vida fui inculcada en la palabra y en el conocimiento de Dios. Desde pequeña me interesaba servir en la iglesia de la forma que pudiera. Empecé ayudándole a mi mamá en el aseo de la iglesia, ya fuera baños, limpiar sillas… Me gustaba hacerlo. Ese fue mi primer amor.

Cuando hubo una vacante para poner los acetatos en la iglesia yo fui la primera en apuntarme. Me sentía parte de la alabanza aunque solo ponía la letra. Duré 4 años ahí, hasta que por falta de músicos me dijeron que si quería tocar la batería y acepté. Siento que nací con un don para la música porque aprendí rapidamente a tocar la batería y me subieron al altar. Empecé a desarrollar mi primer amor y mis talentos para Él. Desde los 12 años hasta la actualidad formo parte del grupo de alabanza. 

Pero creo que mi verdadero testimonio comienza cuando yo tenía 4 años; pues intentaron abusar sexualmente de mi, de ahí se desenlaza todo. Por alguna razón no había año que no tuviera una fractura, un esguince, alguna operación incluso llegaron a operarme por una arteria que había brotado. Toda la etapa de mi primaria, secundaria y preparatoria sufrí bullying a tal grado que no fue solo psicológico sino también físico. He vivido con baja autoestima y no sintiéndome suficiente.

Desde que nací, mi padre no estuvo conmigo, entonces siempre tuve la ilusión de tener una familia; la familia perfecta. Por lo mismo que no tuve a mi papá siempre buscaba amor en los hombres, y por la baja autoestima que tenía buscaba que me dijeran lo bonita que era o algo respecto a mi cuerpo. Cuando yo tenía 16 años mi mamá se casa con un hombre que yo consideraba mi papá, cumpliendo así mis expectativas de la familia perfecta. Pero lamentablemente al año falleció. Yo entré en una depresión donde llegué a tomar pastillas controladas; antidepresivos, pastillas para dormir, y pastilla tras pastilla, empecé a sufrir de ansiedad y estrés.

Dentro de toda mi depresión el novio que tenía empezó a manipularme y maltratarme, he incluso intento abusar de mi. Mi mamá en esa misma etapa tuvo un embarazo psicológico que duro 6 meses; teníamos la ilusión de un bebé, pero al no ser una realidad, mi depresión aumentó. Al año de lo sucedido a mi hermana le detectaron cáncer y un mes después falleció. Mi vida estaba destrozada, ya que mi hermana era mi única amiga sincera; jamás me alejaba como las demás niñas y siempre estaba conmigo. Yo tenía un inmenso rencor y odio hacia Dios por haber destruido todo lo que tenía; mis ilusiones, mis planes, absolutamente todo… y de ahí mi vida fue en picada, sin freno.

En el lugar donde trabajaba, me intentaron drogar y emborrachar para querer abusar de mí. Gracias a Dios y en su infinita misericordia mi mamá llegó. Después de eso, accidente tras accidente; lesiones, fisuras… Incluso llegaron a atropellarme. Era a tal grado el accidente que hubiera podido morir. Mis planes no eran los de Dios. Entré a trabajar de nuevo a una alberca (piscina), donde un profesor intento abusar de mi dos veces. Yo no encontraba valor en mi, ni a mi cuerpo. Aunque no quería admitirlo estaba tocando fondo. Durante todo este proceso yo seguía llendo a la iglesia, incluso seguía tocando en la alabanza.

Finalmente un día mi mamá se acercó a mí y me preguntó si realmente quería cambiar… y explotó todo lo que traía; el odio hacia mi padre por no estar, el odio hacia Dios por permitir que se destrozara mi familia, incluso el rencor que tenía hacia las personas por lastimarme tanto. Saqué absolutamente todo y regrese a Él. No necesite más. Le pedí de todo corazón que me perdonara; que estaba muy arrepentida por todo. Llegue a Él con un corazón contricto y humillado y el me recibió con los brazos abiertos.

“Y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:3-4 RVR1960).

Mi vida dio un giro de 360 grados. Desde ahí empezó mi relación de nuevo con Jesús. Después de tiempo y por razones personales tuve que salirme de la iglesia donde estaba. Llegué a la que ahora es mi actual iglesia; Centro Familiar Cristiano Manos Abiertas Ministry y empecé a crecer aún más. Empecé a descubrir la inmensidad de Dios y hacer todo con amor y de corazón. Decidí dejar la universidad porque era para Él que estaba estudiando y así meterme a servir de tiempo completo a Dios. Decidí dejar todo; el dinero, la comodidad de mi hogar, hasta los horarios tranquilos para servirlo y agradarlo.

Después de un tiempo empecé una relación, aunque antes de eso hubo oración, ayunos e intimidad con Dios para que nos confirmara nuestra relación. Empezamos nuestro proceso de conocernos para poder casarnos; él tiene un llamado al pastorado, por lo cual yo decidí ingresar al Instituto de Lideres Cristianos para poder ser mejor ayuda idónea y poder llevar el mensaje del evangelio correctamente.

Desde que decidí regresar a mi primer amor, regresar a Jesús, me he esforzado día con día a ser mejor por Dios, y cada día parecerme más a Él y permanecer en Él. Sé que no es un camino fácil, pero estoy dispuesta a pasar lo que tenga que pasar por Jesús.

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@institutodeliderescristianos

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