Trabajar en el Ministerio

Trabajar en el Ministerio

Siempre Él ha estado Extendiendo su Mano Restauradora

Ante todo, Dios bendiga cada alma que lea el presente testimonio compartido solo para darle la Gloria a nuestro Dios y Salvador. A la edad de 10 años, fui llevado por mi madre a una campaña evangelística que se realizaba en un estadio deportivo. Un prominente predicador de aquellos años de la década de los 70’s, dejó marcado su mensaje en mi vida hasta tal punto que comencé asistir a una escuela dominical.

Por un año aproximado fue mi asistencia, pero luego me enredé, siendo niño aún, en caminos desordenados rebeldes e incluyendo “pequeños vicios”. Eso fue creciendo hasta tal punto que en mi juventud ya con 21 años de edad estaba totalmente atado a formas de vida muy sombrías y tenebrosas. Con el ánimo de encontrar libertad a través de las aventuras, salí a conocer otras naciones como mochilero en busca de nuevos horizontes que supuestamente mejorarían mi destino.

Regresando con frustración por esa búsqueda a mi país de residencia, caí en un profundo pozo de desesperación a través de una circunstancia muy adversa, la cual me enfrentó a la decisión de querer quitarme la vida. Pero Dios usó a otro joven que había sido libre en Cristo de una situación similar y entonces tuve un encuentro personal con Jesús. Fui libre verdaderamente de toda esa atadura arrastrada desde mi infancia con muchas cadenas de rencores de odio y de rebeldía.

Es lo más resumido que puedo compartir ya que los detalles son muy amplios. Lo principal es presentarles a un Señor Jesús real, vivo, lleno de compasión, restaurador, libertador e inmutable. Él es quien hace posible que usted esté leyendo estás líneas. Y si usted está atravesando momentos críticos y piensa que no existe ninguna salida o solución, sepa que el Dios Creador de todo el Universo está pendiente del clamor y gemir de su corazón.

Cuando usted le habla, sea cual sea el lugar donde se encuentre y cree que Él le escuchara, también crea que le responderá conforme a su promesa:

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).

Han pasado más de 30 años desde aquel momento de mi liberación y nuevo nacimiento en Cristo. Dios ha sido Fiel aunque yo haya sido ingrato y desleal. Siempre Él ha estado extendiendo su mano restauradora y Su Palabra me reconcilia con Su Amor Eterno.

En muchas ocasiones, aún en sueños, he recibido señales y palabra de llamamiento a trabajar en Su Obra, como también me lo han manifestado ministros del evangelio. Sin embargo, aun siendo respaldado en lo poco que he hecho me sigo preparando para ser de mayor aporte a la Iglesia del Señor y a las almas que hoy están más confundidas que nunca.

En el poco tiempo que nos queda en esta tierra como Iglesia, creo es hora de trabajar incansablemente en el ministerio; en la pesca de última hora. El Instituto de Líderes Cristianos es una puerta abierta que Dios permite para quienes necesitamos estar bajo una cobertura ordenada o respaldada a través de autoridades en el evangelio. Lo digo, pues hay lugares o regiones donde ser ordenado o tener un trabajo reconocido en las iglesias está limitado a conveniencias o intereses, estableciendo una visión diferente a lo que fue estipulado en la visión del comienzo de la Iglesia.

Espero adquirir nuevas, importantes y poderosas herramientas a través de esta puerta abierta que ofrece el Instituto de Líderes Cristianos a todos aquellos que hemos recibido por misericordia de Dios, Su llamado a la Obra. Este instituto, del cual tuve conocimiento buscando material de estudio en las redes sociales, me brinda un gran e interesante desafío para trabajar más profundamente en mi, primeramente, para posteriormente compartir el mensaje de salvación y restauración de Cristo a la sociedad. La humanidad en general está viviendo muchos cambios que le están guiando hacia la inestabilidad emocional, lo superficial y lo peor de todo, se están alejando cada día más de Dios.

Agradezco a este Instituto de Líderes Cristianos, que permanece por la gracia de Dios primeramente, pero que también necesita de todos quienes podemos valorar y apoyar esta bendición de entrenamiento en todo lo que esté a nuestro alcance. Así muchos más tengan o sigan teniendo la oportunidad de encontrar esta puerta abierta al desarrollo de un emprendimiento celestial. Dios les bendiga grande, rica y poderosamente.

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@institutodeliderescristianos

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